COSTUMBRES FUNERARIAS PREHISPÁNICAS EN MESOAMÉRICA
Existe una gran ingenuidad sobre un aspecto de la cultura y la historia mesoamericanas: las costumbres funerarias y las cuevas mortuorias, lo que se atribuye a cuatro razones fundamentales:
- En general, los arqueólogos no se consideran 'exploradores de cuevas', por lo que no muestran un gran interés por la investigación de subterráneos. Por tanto, la mayoría de las cuevas mortuorias ha sido ignorada.
- Las cuevas mortuorias fueron clausuradas durante la conquista española. Posteriormente, se destinaron como lugares de peregrinación so pretexto de la nueva fe cristiana. Su excavación en este momento produciría complicaciones de tipo político o religioso.
- Los españoles llegaron a saquear; por medio de sobornos o tortura, lograron que les fuera revelada la existencia de algunas cuevas, las cuales saquearon y volvieron a clausurar.
- A menudo, la arqueología de tumbas se relaciona incorrectamente con aventuras de diletantes que realizan tal labor por mero entretenimiento o deseos de fama y fortuna.
La antropología de costumbres funerarias habla de una práctica común en Mesoamérica, donde los muertos eran enterrados bajo el piso o entre los muros de las casas, palacios u otras construcciones monumentales. Durante los dos siglos previos a la conquista (1519 d.C.), los aztecas siguieron dicha costumbre, así como la de incinerar los cadáveres.
Una teoría dice que Quetzalcoatl propagó una tradición funeraria distinta, donde las familias, así como sus ancestros, eran enterrados en cuevas mortuorias. Pero para los aztecas, tribu nómada que venía del norte, su dios no era Quetzalcoatl ni tampoco obedecían sus leyes. En realidad eran idólatras y adoraban a muchos dioses; su costumbre funeraria era la cremación.
Resulta desafortunado que la historia tienda a juzgar a México con base en el imperio azteca, quienes fueron en gran medida extranjeros sin ciudadanía ni patrimonio. Aunque la nobleza azteca lo reconoció, y arregló matrimonios con los sobrevivientes de la estirpe tolteca, nunca se ganaron el derecho genealógico de gobernar a México. Al reconocer sus orígenes bárbaros, indujeron una sicosis a lo largo y ancho de su imperio, promoviendo los sacrificios humanos masivos para aplacar a los dioses.
Sin embargo, la nobleza azteca adoptó el uso de cuevas con fines rituales, quizás habiéndose percatado de la existencia de cuevas mortuorias previas a su reinado. Tómese en cuenta el "lugar de los muertos" or " o la casa del sol"o la casa de cintli." El rey azteca recibió reportes atroces sobre la conquista que efectuaban los españoles en la costa del golfo. Fray Bernardino de Sahagún, cronista de la historia del siglo XVI, redactó lo siguiente:
" "Cuando oía Mocthecuzoma la relación de los mensajeros, cómo los españoles preguntaban mucho por él, y que deseaban mucho de verle, angustiábase en gran manera, pensó de huir o de esconderse para que no le viesen los españoles ni le hallasen:" (CAP. IX:4) " pensaba esconderse en alguna cueva, o de salirse de este mundo y irse al infierno o al paraiso terrenal, o a cualquiera otra parte secreta, y esto trataba con sus amigos, aquellos de quien se confiaba, y ellos le decían: hay quien sepa el camino para ir al infierno y también al paraíso terrenal, y a la casa del sol, y a la cueva que se llama Cincalco, que está cabe a Tlacuyoacan, detrás de Chapultepec que hay grandes secretos, en uno de estos lugares se podrá V. M. remediar:" (CAP. IX:5) "escoja V. M. el lugar que quisiere que allí le llevaremos, y allí se consolará sin recibir ningún daño..." (CAP. IX:6) (ilustración) Oída esta relación, Mocthecuzoma espántose, y comenzó a temer, y a desmayarse, y a sentir gran angustia (LIBRO XII, CAP. VII:3)... Mocthecuzoma was even more disturbed... Filled with dread and uncertainty, he thought of retiring to the ancient sanctuaries and waiting there for whatever would happen. He was especially concerned to know if the gods (conquistadors) wanted to meet him."
"And when Mocthecuzoma learned that they asked about him, that they were inquiring about his person, that the gods wanted to see his face, then his heart beat fast, he was terrified, he wanted to flee... He conceived a plan; he meditated and he continued meditating about going to some remote cave."
"And to some of those in whom he had great confidence, whose hearts were trustworthy, he made this known to them. They said to him:
"We know the Place of the Dead, the House of the Sun, the Land of Tlaloc, and the House of Cintli. You would have to go there. To whichever you prefer."
Más de mil años de civilización precedieron a los aztecas; quizá debamos examinar con mayor cuidado las costumbres funerarias de esa época. Ocultos yacen varios cementerios; en algunos casos, se trata de templos mortuorios subterráneos. Para citar un ejemplo, la tesis de maestría de Jaime Espinosa Ramos, intitulada "Las montañas y las cuevas en el pensamiento prehispánico", concluye que los mixteca y los zapoteca enterraban a sus nobles en cavernas.
El uso de cavernas naturales como cementerios
El historiador H. Bancroft asentó que "Burgoa menciona la existencia de un estatuto similar en una cueva cercana a Xustlahuaca, en Mistecapan, el que se erigía cerca de la entrada sobre un monolito marmóreo de más de tres metros de altura. Aparentemente, el acceso original a la caverna atravesaba un hermoso jardín; dentro de ella, se hallaban gigantescas estalactitas con las formas más variadas y fantásticas, las que en su mayoría habían sido talladas como imágenes de diversos tipos y con gran maestría artística, comenta el padre, con una imaginación que fue indudablemente avivada por el crepúsculo interior. Ahí yacen los cuerpos embalsamados de reyes y sacerdotes, rodeados por tesoros, pues se suponía que ésta era la entrada a los campos floridos del paraíso.
La cueva santuario de Mictlan era renombrada por lo mismo, pues sirvió como sepulcro para la nobleza zapoteca. Consistía en cuatro divisiones principales: la mayor, constituía en sí el santuario; la segunda y la tercera, alojaban las tumbas de reyes y sacerdotes; la cuarta, era el vestíbulo de una inmensa gruta laberíntica en la que, ocasionalmente, se enterraba a guerreros distinguidos...la entrada se cerraba con una enorme roca...
"Los mixteca ubicaban las puertas del paraíso dentro de la caverna de Chalcatongo; en cuyo recinto los notables del reino esperaban ansiosamente ser enterrados...Los zapoteca situaban dicho ingreso dentro de la cueva de Mictlan.
...la costumbre de colocar a los muertos con sus pies apuntando hacia el oriente, indica que esta [entrada] se encontraba por los rumbos del levante solar... Los zapoteca daban como razón para enterrar a los muertos, que quienes eran incinerados nunca llegaban al paraíso.."
Una de las primeras conquistas de los reyes zapoteca fue la Montaña del Sol, cercana al pueblo de Macuilxuchil."
Los zapoteca de Tehuantepec llamaban a sus sacerdotes copabitoo o ' Guardianes del Santuario'.
;Cerca de las ruinas de Copan, se descubrió la cueva de Tibulca,la que parece un templo de grandes dimensiones, rascada a los pies de un cerro y adornada con columnas que tienen base, pedestal, capitel y corona, todas ajustadas con precisión según los fundamentos arquitectónicos... (traducción de extractos de The Native Races. Vols. III y IV, de Hubert H. Bancroft).
Tocante a las cuevas en Chiapas que contienen restos de esqueletos humanos, Nuñez de la Vega (1702) narra que los indígenas veneraban los restos óseos de sus primeros ancestros. Stone (1995) asienta que "En Oaxaca también existe una amplia documentación sobre el uso de cuevas para enterrar muertos. Sobresale la cueva de Ejutla en la Mixteca Alta, sitio del periodo posclásico que contiene al menos cuarenta y cinco nichos escarbados en las paredes de la cueva y usados como tumbas.; Además, existen pinturas olmeca que se encuentran en las profundidades de la cueva de Juxtlahuaca y que también denotan un lugar de veneración subterráneo.
En suma, las crónicas antiguas describen, entre otros sitios, las cavernas mortuorias en Tlaxiaco; un depósito cerca de Achiuhtla llamado La Candelaria, el que contiene miles de cadáveres envueltos en petates; una cueva ceremonial en Monte Tlaloc; las famosas siete cuevas de Chicomoztoc; y un cementerio dentro de una formación calcárea en Acatzingo.
Un mapa antiguo
Antes de examinar el MC2, hay que tomar en cuenta que el imperio tolteca se asentó en los actuales estados de Morelos, Puebla, México, Tlaxcala e Hidalgo, región que cuenta con sitios arqueológicos tales como Cholula, con la pirámide más grande del hemisferio occidental, o Teotihuacan, con su magnífica Pirámide del Sol. Resulta de lo más extraño que dicha región haya sido representada por un mapa antiguo cuyo mensaje haga referencia a cuevas mortuorias.
El pueblo de Cuauhtinchan se encuentra en el valle de Puebla. Dentro de una iglesia, se hallaron documentos antiguos, uno de los cuales fue el mapa de Cuauhtinchan Nº 2 (conocido como MC2). La última edición de dicho mapa fue elaborada hace más de 400 años. Un análisis del MC2 indica que se trata de una copia de una copia que se remonta a siglos en el pasado.
En 1968, el antropólogo Bittman-Simons publicó un escrito acerca del MC2, donde concluía que los signos jeroglíficos (glifos locativos) representan cuevas ceremoniales. Sin embargo, su ubicación siguió siendo un misterio para los académicos. Afortunadamente, gracias a informantes oriundos y a un experto en desciframiento de mapas, dicho enigma se está resolviendo.
Cuevas mortuorias representadas como un santuario de cañas
En el antiguo México, la comunicación de una idea dependía del entorno natural de los signos y los símbolos . Tozzer (1911) escribió que "...gran parte de lo que parece ser mera decoración, como ornato, en las fachadas esculpidas de los edificios y en los bajorrelieves son mucho más que diseños decorativos. Cada caso tiene un significado, sin importar cuan oculto pueda hallarse debido a lo complicado del diseño".
Los jeroglifos locativos del MC2 no muestran a las cuevas con su abrupto acceso natural, sino que representan estructuras escalonadas, diseños en cuadrifolio cuyo exterior se encuentra adornado con emblemas decorativos. A primera vista, parecen ser tallos de maíz o borlas de plumas verdes o bigotes de felino; sin embargo, un examen más cuidadoso revela el diseño estructural con carrizos de la variedad de las aneas. Se trata, por lo tanto, de una entrada escalonada formada con cañas.
El santuario de cañas simboliza el acceso a las cuevas mortuorias en las nobles montañas de Quetzalcoatl. Según las tradiciones de sus antepasados, la aristocracia religiosa tolteca solicitaba ser enterrada en estos sitios sagrados. Ellos constituían una minoría de ancestral origen cuya estirpe real se remontaba a los Tiempos Antiguos, al Principio de los Tiempos, y de lo cual guardaban el debido registro.
A Quetzalcoatl, como dios de la civilización y el aprendizaje, se le atribuía la "Época de Oro" del México preclásico.
"Sólo un dios tenían...su nombre era Quetzalcoatl. El supremo guardián de su dios, su sacerdote, su nombre también era Quetzalcoatl." (Antiguo himno tolteca)
Quetzalcoatl: el más grandioso de los dioses. Deidad monoteísta, gran sacerdote y rey que intercede por los que yacen en las tumbas reales; sentado en un trono de cañas a la entrada de un templo mortuorio, viste una manta blanca. Señor de las cavernas, su vista se dirige al exterior, hacia el oriente.