A principios de los años de 1970, se planteó un modelo para el presente estudio, el que no ha sufrido mayores cambios desde entonces.
Modelo de Investigación:
Mapa de Cuauhtinchan Nº II y cuevas para usos rituales, conjunto de datos que se mantiene como hipotético mientras las cuevas no sean abiertas e inspeccionadas.
Sujeto de estudio:
Cuevas ceremoniales.
Ubicación:
Mesoamérica; en particular, el altiplano mexicano.
Cultura:
La sociedad no era nómada. No moraba en tiendas o en refugios primitivos, ni su economía se basaba en la caza o la recolección. Este pueblo organizó un gobierno centralizado, constituyó una clase sacerdotal, erigió una arquitectura monumental, se dedicó a la agricultura intensiva, desarrolló las ciencias, las matemáticas, la astronomía, un sistema calendárico y guardó registros escritos.
Entierros:
Esta cultura tuvo santuarios subterráneos, un centro para ritos anuales, un depósito de reliquias preciosas; cementerios en las legendarias colinas de Quetzalcoatl. Dichos sitios simbolizaban el patrimonio y la legalidad nacional. Las tierras que los rodeaban fueron el lugar de su herencia.
Conquista:
El pueblo fue considerado salvaje. Quemaron sus códices, sus genealogías y otros escritos. Todo lo que tuviera un significado religioso fue destruido. Todas las riquezas - oro, plata y tesoros de arte - que pudieron acarrear, fueron saqueadas por los conquistadores y enviadas a Europa. La conquista devastó a México; en particular, todo lo que se encontraba sobre la superficie de la tierra. Sin embargo, el presente estudio trata de lo que había debajo de la superficie de la tierra - lo subterráneo, en cavernas secretas que fueron modificadas por la mano del hombre. De antigüedades precolombinas, protegidas dentro de templos funerarios que actualmente se encuentran sellados. Dichos lugares son mencionados en códices y crónicas, pero la mayoría de historiadores y antropólogos han hecho caso omiso de dicha información, principalmente porque no es posible estudiar lo que es imposible encontrar. En otras palabras, hasta no ver, no creer.